El gran viaje de Kiadi (VIII). Impactante testimonio de un joven inmigrante.

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Yaoundé-Agadez

Tras un viaje nocturno de Yaoundé a Douala, Kiadi y sus amigos, Lumumba y Mani, buscan un bar del que tienen referencias por ser punto de reunión de congoleños. Tras hacer algunos contactos, deciden quedarse en Douala un tiempo, donde Mani encuentra para todos un trabajo como descargador en los muelles, con la finalidad de seguir ahorrando un poco de dinero para las siguientes etapas del viaje. Entretanto se van quedando en casa de algunos compatriotas. Pasado este tiempo los tres cogen un autobús hacia Ikom, en Nigeria.

A medida que van llegando a Nigeria se dan cuenta del aire que ahí se respira, diferente y a la vez similar al resto de países africanos donde han estado. Nigeria es un país rico, enorme, el más poblado de África, con serios problemas de enfrentamientos religiosos, riquísimo en petróleo y también en corrupción, punto clave de la trata de menores. En Lagos y en Abidjan, por ejemplo, (en Côte D’Ivoire) se han desarrollado prósperos mercados de niños esclavos, que ocasionalmente han llevado su mercancía hasta Europa, con el pretexto de que los niños van a participar en torneos deportivos o, en un caso, de que irían a una audiencia pública en el Vaticano, con el mismo Papa. Asimismo, Ikom es uno de los centros más activos de la trata moderna de esclavos. Hay “depósitos” donde se almacenan jóvenes, en sitios distintos según criterios lingüísticos (para que no puedan organizar la huida).

Un gran puente sobre el río sirve de frontera en Ikom, tras el cual hay que pagar en aduana para recibir la acreditación que corresponde. Únicamente pagas y no te ponen problemas. Apenas paran en Ikom: en seguida los tres cogen un autobús, y después otro y otro más, realizando un viaje de más de mil kilómetros hasta Kano, y de ahí otro autobús a Maradi, en Níger. De nuevo para cruzar la frontera pagan 30$ por los “procesos burocráticos” y pasan sin problemas.
Kiadi, Lu y Mani llevan mucho tiempo ya viajando por carreteras africanas y parando en pueblos desconocidos, aunque últimamente han logrado avanzar sin grandes contratiempos. Esto se acabará en Agadez, tierras del desierto, donde encontrarán a un personaje singular que les ayudará a iniciar un larguísimo viaje por el desierto lleno de contratiempos… todavía no saben que acabaran perdidos en medio de la inmensidad de las dunas.

(La historia de Kiadi es una historia real, de la cual fue testigo el misionero Xavier Zabalo tras pasar cuarenta años en el Congo)

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