Testimonio de la tragedia de Haití

Nos llega el testimonio de una religiosa, la Hna Maria Inés de Mercado, que vivió en primera persona los funestos acontecimientos que ha estado sufriendo el país estos días.

Reuters / Carlos Barria

¿Por qué estaba en Haití?

Estaba en Puerto Príncipe en el momento del terremoto del pasado 12 de enero 2010. Acudí como miembro de la Junta Directiva de la CONDOR (Conferencia Dominicana de Religiosos y Religiosas).
Llevo casi 24 años en la República Dominicana, trabajando con la población pobre haitiana y dominicana que vive en nuestra zona del Municipio de Guerra; era la primera vez que iba a Haití. Pero en esta semana ya he ido dos veces.

Experiencia del sismo

A las 4:53 (hora de Haití), cuando estábamos en un receso de las exposiciones de los países, comenzó a temblar la tierra y un ruido como de tormenta se escuchaba y crecía; al principio nos movimos ligeramente hacia la zona exterior del edificio, al patio, pero cuando el temblor tomó intensidad ya no se resistía de pie, yo me agarré a un árbol para no caerme, otros se tumbaron en el suelo de grama, donde estábamos. Ruido intenso, mucho tiempo, parecía eterno, todo se tambaleaba, fueron 75 segundos de temblor y todo se desoló.
Cuando el movimiento cesó, el grito de Haití, del pueblo, se elevó unánime, lloros, lamentos, desesperación; en los alrededores, personas heridas, paredes caídas, gritos de gente atrapada.
Gracias a Dios, todos los que estábamos en el encuentro (Encuentro de religiosos CLAR Caribe) estábamos vivos!. Nos juntamos y abrazamos (Lucía, Altagracia, Demetrio y yo). Pasamos la noche en la intemperie acogiendo heridos, lavándolos con la poca agua que quedaba, consolando, escuchando, estando con ellos. Oíamos una radio haitiana de uno de los damnificados, él nos lo repetía en francés o kréole, nos decía que estaban destruidos los más importantes monumentos, que no se metieran en los edificios, pues continuaba el peligro, que venía un tsunami… Los heridos gritaban cantando su dolor, los refugiados oraban, se consolaban unos a otros, compartían. Ratos largos de silencio y cantos. Los heridos graves que se llevaron a los hospitales en la parte de atrás de las camionetas regresaron a las tres horas: en ningún hospital había sitio ni con qué atenderlos. La noche estaba estrellada, el cielo muy sereno.
Esperábamos el amanecer.
Por la mañana, un religioso misionero del sagrado corazón, el P. Pascal, decidió ver si podía sacarnos a la frontera; ya había inmensas filas para conseguir combustible. Esperamos la fila, lo logramos y recorrimos el camino sin dificultad el miércoles 13 de enero. Desde el principio se presentía una destrucción pavorosa, general, de grandes cantidades de casas; pero sólo al volver a República Dominicana y ver los canales de TV me di cuenta que era mucho más de lo que yo había visto.

Rápidamente pasamos a la acción. CONDOR se organizó para ello y salimos de nuevo hacia Haití, el mismo viernes. El sábado 16, tempranito, en una sola camioneta, cruzamos la frontera abierta de par en par, no tenía ni guardias. Al llegar a Puerto Príncipe de nuevo tocamos la realidad de mucha gente herida, sin casa, sin alimentos… en parques, patios, calles… Visitamos los lugares de destrucción y también los lugares de esperanza, donde la solidaridad
entre los mismos haitianos y de los otros pueblos del mundo está haciendo posible la sobrevivencia.
En la visita por Puerto Príncipe el sábado 16 y domingo 17 de enero constatamos que no hay logística; se percibe escasez de todo y una gran lentitud de los repartos y de los suministros a los sobrevivientes. Los barrios se ven totalmente desabastecidos. Se ve mucho movimiento de la UN (Naciones Unidas) pero sobretodo militar y oficial, no ayuda humanitaria real en las calles.

El pueblo haitiano superará este momento, porque es un pueblo fuerte y acostumbrado a la sobrevivencia, es un pueblo con una persistente esperanza. He visto un pueblo impactado por el dolor, que camina para no morir, para encontrar algo o alguien, pero un pueblo solidario y tranquilo.

Sobre los saqueos y violencia de que hablan los medios, yo les pediría que no magnifiquen ni distorsionen, que vayan a buscar la noticia en los miles de vidas que están sobreviviendo porque hay solidaridad y ayudas del mundo entero. Pido a los medios que contribuyan a levantar la esperanza de Haití y la solidaridad del mundo. Yo vi un pueblo solidario, personas que se ayudaban y organizaban entre ellas, un pueblo que sabe sufrir; los niños ni lloraban cuando les curaban las heridas, aguantaban el dolor como si fuera parte integrante de sus vidas. Los que estaban mal dejaban que la ayuda la dieron a otro que lo necesitaba más, sin protesta ni reclamo. He visto que tenían un tanque de agua potable de cinco galones para unas 100 personas refugiadas y nadie cogió agua sin pedir permiso. He visto un centro de atención médica en mitad de la calle de un barrio popular, montado con una mesa, cuatro bancos, una lona y una
tienda de campaña. Ahí algún personal de salud haitiano, aficionados, atendían de modo espontáneo las heridas de su gente. Los haitianos son un pueblo de cultura francesa, son finos y delicados en el trato, unidos por la solidaridad y la alegría del Caribe, y con una enorme capacidad de sufrir con entereza, que aprendieron de su dura
historia.
La comisión de la CONDOR volvimos a República Dominicana el domingo por la noche, ya el martes dos camionetas más con enfermeras y ayudas van saliendo…

UN HAITÍ NUEVO ES POSIBLE !!

¿Cómo podemos ayudar al pueblo de Haití?

RELACIONES NUEVAS. Promueve que se le conozca y que nos acerquemos, no desde el prejuicio o las noticias sino conociéndolos, hablando, visitando, estudiando su historia, respetando su cultura.
INFÓRMATE Y CANALIZA BIEN. Si deseas hacer ayudas, canalízalas por instituciones que sean de confianza y que hayan trabajado en Haití antes del terremoto. Los gobiernos y algunas otras instituciones, a veces, hacen más apariencia que contacto real con las personas que sufren.
TRANSMITE BUENAS NOTICIAS. Trata de ponderar todos los aspectos positivos, así ayudarás a Haití a creer en sí mismo y levantarse.
HAZTE SOLIDARIO. Da algo de ti (tiempo, trabajo, dinero, insumos), y une tus esfuerzos a otros.

[Quiero realizar un donativo para ayudar a las víctimas del terremoto en Haití]

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