Multinacionales contra los derechos humanos

DEUTSCHE BANK

Otorgamiento de créditos para proyectos no éticos, negocios especulativos a costa de países altamente endeudados

El Deutsche Bank es uno de los líderes en la prestación de servicios financieros internacionales. Con una planta de más de 98.000 empleados, el mayor banco alemán supera los 12 millones de clientes en más de 70 países del mundo. Casi la mitad de los empleados trabaja fuera de Alemania. La red internacional de filiales comprende a Italia, España, Francia, Bélgica y Polonia. A esto debe agregarse una gran cantidad de sociedades nacionales y extranjeras, incluyendo bancos, empresas de valores y prestadores de servicios financieros.

La banca de inversión y el negocio con clientes corporativos aparecen como áreas de crecimiento. También aquí tienen lugar algunas prácticas cuestionables desde el punto de vista ético. Por ejemplo, en el año 1999, una comisión de Investigación parlamentaria del Senado brasileño acusó al Deutsche Bank de haber logrado ganancias especulativas a través de información interna obtenida en forma ilegal. Según el informe, el banco había efectuado operaciones a plazo ventajosas, sacando así provecho de la crisis monetaria en Brasil, un país fuertemente endeudado (ver “Economía exportadora y financiera”). Respaldado por el seguro Hermes del gobierno federal alemán, el Deutsche Bank otorgó numerosos créditos a países en desarrollo para financiar proyectos riesgosos o éticamente sospechosos. Con esta política, no hizo más que aumentar la gigantesca deuda de dichos países. De este modo, mientras los riesgos y las pérdidas recaen sobre los contribuyentes alemanes, el banco sigue lucrando con los endeudamientos nacionales generalizados, que luego obligan a realizar severos recortes en los presupuestos sociales y educativos. En 1996, el Deutsche Bank contribuyó a financiar la explotación de una mina de cobre y de oro en Papua Occidental (Indonesia). Durante la respectiva gestión se registraron graves violaciones a los derechos humanos y una masiva destrucción del ecosistema. No sólo el maltrato estuvo a la orden del día, sino que además las tropas militares de Indonesia expulsaron por la fuerza a los pobladores locales. En relación con esos hechos, hay por lo menos 16 casos fatales documentados.

Aparentemente existe un nuevo proyecto para extraer oro en la península griega de Halkidiki. El costo de este proyecto asciende a 270 millones de euros; y el mayor inversionista, con un aporte de 185 millones, es el Deutsche Bank. La técnica que se utilizaría sería la misma que en febrero de 2000 provocó la catástrofe de Baia Mare (Rumania), eliminando todo vestigio de vida en el Theiss, el segundo río en importancia en Hungría (ver “Dresdner Bank”) Para extraer una tonelada de oro, hay que emplear 50 toneladas de cianuro de sodio, un compuesto altamente tóxico. Detrás de un dique de 100 metros de altura quedarían depositadas miles de toneladas de residuos contaminantes. Al tratarse de una zona sísmica, esto amenaza con convertirse en una catástrofe ambiental. Por esa razón, los habitantes del pueblo de Olympiada resisten a través de protestas, bloqueos y recursos jurídicos. Como respuesta obtienen durísimas medidas represivas. De acuerdo con el informe de los propios vecinos, sobre una población de 500 personas hay 120 con causas penales, el alcalde Nikos Mitsiou podría ser condenado a 12 años de reclusión, y en el pueblo ya rige el estado de sitio.

(FUENTE: Klaus Werner y Hans Weis: El Libro Negro de las Marcas, Editorial Debate, 2004)

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