Multinacionales contra los derechos humanos

Walt Disney

Explotación y abusos en empresas proveedoras
Todos conocemos a los famosos personajes de Disney, que nos han acompañado a lo largo de nuestra infancia. El ratón Mickey, creación del genial dibujante Walt Disney, hizo su aparición en 1928; el pato Donald, en 1934. En la actualidad, la Walt Disney Company es una gigantesca “corporación de la creatividad”, con parques de entretenimiento como Disneylandia, con los estudios cinematográficos Miramax y con la cadena televisiva ABCNews. Es una pena que esta compañía, que les ha dado tanta alegría a nuestras vidas, también tenga un lado oscuro.

Algunos muñecos de plástico de Disney se fabrican en Asia, en condiciones tales que uno desearía que sólo fueran parte de una película de Disney y que pronto llegara el final feliz. Lamentablemente la realidad es otra. A comienzos de 2001, un grupo de consumidores críticos de Hong Kong publicó un informe sobre los terribles abusos registrados en las plantas chinas que fabrican los productos de la Walt Disney Company (ver “Juguetes”): hasta 18 horas de trabajo por día, los 7 días de la semana, meses y meses en forma ininterrumpida. Según los datos del informe, la mayoría de las trabajadoras, algunas de no más de 16 años, recibían un sueldo de entre 38 y 63 euros mensuales. Este monto se encuentra por debajo del salario mínimo dispuesto en la ley.

En el año 2000 habían salido a la luz irregularidades similares ocurridas en otras cuatro plantas que proveen a Disney desde China. ¿Cómo reaccionó la “fábrica de sueños”?: suspendió de inmediato los pedidos en tres de las cuatro fábricas. Las operarías quedaron sin trabajo y así resultaron doblemente perjudicadas. También se conocieron casos parecidos en la isla de Macao, en otras fábricas que proveen a la compañía Disney (ver “Juguetes”). En octubre de 1998, los trabajadores de una planta proveedora de Disney en Haití intentaron organizarse sindicalmente y fueron amenazados por la fuerza por sus superiores. Al menos siete operarios resultaron despedidos por su presunta actividad gremial.

(FUENTE: Klaus Werner y Hans Weis: El Libro Negro de las Marcas, Editorial Debate, 2004)

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