¿Cómo afecta la globalización al tráfico de personas?

La globalización obliga a mucha gente a migrar de sus países de origen en una desesperada búsqueda de una vida mínimamente digna. Las restrictivas, autoritarias, e leyes migratorias incluso a veces violentas (centros de internamiento), no hacen otra cosa que crear el clima óptimo para la proliferación de redes de tráfico de personas, que resultan prácticamente la única opción real de entrar en Europa para gente proveniente de países subsaharianos.

Tal y como lo recoge el protocolo del año 2000 de Naciones Unidas, “el tráfico de personas es la captación, transporte, traslado, ocultamiento o recepción de personas, mediante amenazas, uso de la fuerza, rapto, engaño, fraude, abuso de poder o beneficios para obtener autoridad sobre otra persona con finalidades de explotación”.

No se trata solo del pase de inmigrantes por fronteras de manera ilegal, sino de la captación por parte de redes mafiosas del “cliente” para someter-lo a explotación bajo coerción o amenazas. Así, se nos presenta un negocio descentralizado y organizado que actúa como una empresa cualquiera con la diferencia que su mercancía son las personas. Estas mafias se interconectan de manera descentralizada entre diferentes estados-nación para sacar el máximo provecho de sus “mercancías”, obligándolas a ejercer la prostitución, trabajar en inhumanas condiciones laborales, etc.

La globalización no ha conseguido reducir la pobreza extrema de los países del Sur. Bien al contrario, ha aumentado la desigualdad. Este hecho obliga a migrar a personas que residen en la más absoluta miseria a cualquier oportunidad que se les brinde para poder sobrevivir, incapaces de poder satisfacer sus necesidades más básicas en sus países de origen, i buscando una opción de ayudar a su familia. Las mafias aprovechan esa desesperación para captar a los inmigrantes y utilizar su miseria en beneficio propio.

Frente a esta situación, la regulación de la inmigración ha resultado contraproducente y provechoso para las mafias, puesto que muchos inmigrantes que saben que jamás podrán entrar de forma legal en España, de antemano se dejan captar por estas organizaciones, creando de esta manera la situación social óptima para la proliferación de redes de captación.

Las diferentes leyes de extranjería se han hecho en base a dos criterios: el miedo a la entrada de demasiados inmigrantes y la defensa de la soberanía nacional de cada territorio. Frente a esta situación se nos plantean una gran cuestión. Se refiere a la consideración por parte de cada estado de la inmigración ilegal como problema regional o estatal, donde cada cual aplica su política según más le convenga, mientras las redes de captación actúan cada vez más de manera global, erosionando el viejo concepto de estado nacional, y poniendo en duda la justificación nacional ante un problema global.

Nacho Bonell

Una respuesta

  1. Desde siempre la gente ha emigrado de un sitio a otro (desde el paleolítico, vamos). Ahora la emigración es más numerosa pues hay más personas en el planeta, pero no sé si eso se debe a la globalización. el fenómeno ya existía antes. No digo que no lo favorezca, pero no carguemos problemas atávicos en algo de reciente expansión

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