Que contento debe estar Stéphane Hessel…

Y que contentos hemos de estar todos nosotros!!!

Aunque a los políticos no les ha hecho mucha gracia esto de que la ciudadanía indignada decida ocupar SU espacio en la via pública (o sea, de todos) y reclamar SUS derechos!!! Que la ciudadanía decida ejercer SU derecho a manifestarse, a opinar y a criticar!!

Ya esta bien de que paguemos todos los desbarajustes de unos pocos ricos inconscientes que utilizan a los gobiernos como meros títeres que bailan a su son… Sin preocuparse por la gente que caerá por el camino…

Todos debemos unirnos al movimiento y pasar por Plaza Catalunya o Plaza del Sol o todas las otras plazas de nuestras localidades para dar apoyo y mostrar la indignación que vivimos!!! Igual que han hecho las ONG que llevan indignadas y manifestándose desde hace meses!!

ESTE ES UN MOMENTO UNICO!! SAL A LA CALLE Y VÍVELO!!!

¿Qué hay detrás de estosololoarreglamosentretodos.org?

Un inquietante anuncio con fondo negro muestra únicamente la dirección web estosololoarreglamosentretodos.org, pero, ¿quién hay detrás de esto?

Es una campaña publicitaria iniciada por Jaime de Andrés, responsable de publicidad corporativa de Telefónica junto a Javier Gómez Navarro (ex ministro de comercio y actual presidente del Consejo Superior de Cámaras), el economista Guillermo de la Dehesa y los abogados Antonio Garrigues Walker y Miquel Roca. La campaña durará dos meses, con spots en televisión, inserciones en prensa y cartelería exterior. En total, el coste de la campaña será de cuatro millones de euros que han puesto las Cámaras de comercio, la patronal de las grandes empresas constructoras (Seopan) y un buen número de grandes empresas (Telefónica, Iberia, El Corte Inglés, BBVA, Santander, La Caixa, Caja Madrid, Repsol, Cepsa, Endesa, Iberdrola, Mapfre, Abertis, Mercadona, Indra, Renfe y Red Eléctrica).

El proyecto es tan ambicioso que se ha creado una institución para que gestione todo esto, la Fundación Confianza. El spot televisivo recoge justamente el manifiesto de la Fundación en la voz de ciudadanos anónimos y de personajes famosos, como los deportistas Fernando Romay, Carlos Sainz o los hermanos Gasol, los presentadores Àngels Barceló y Andreu Buenafuente, el escritor Juan José Millás, el cocinero Ferran Adrià o el cantante Melendi.

Quizás tu seas uno de los 4.048.493 de parados que registraba el Servicio Público de Empleo Estatal en enero (si a esto sumamos los parados en cursos de formación, los Trabajadores Eventuales Agrarios (TEAAS) y los que buscan empleos de media jornada o sólo en su localidad, entonces tenemos 4,5 millones de desempleados, casi el 20% de la población activa). Si es así, quizás no tengas mucho ánimo para arreglar la economía de este país. O quizás te preguntes: ¿Y por qué empresas y organismos tan importantes quieren que yo sea optimista?

Bueno, para empezar, el alto ejecutivo que ha iniciado esta iniciativa trabaja para Telefónica, una empresa que aumentó su beneficio neto un 2,4% en el ejercicio 2009. Es decir, que incluso en plena crisis tienen razones para ser optimistas, no como los 4,5 millones de parados. Pero el problema parece ser que la crisis ha hecho mucho daño en las economías más bajas y en las expectativas de consumo de la clase media: mientras que en Francia, ya en el segundo trimestre de 2008 el gasto privado volvía a crecer tras la crisis, en España no ha dejado de bajar desde 2007 y el repunte en último trimestre es mínimo: 21 meses cayendo el consumo y con la confianza del consumidor casi por los suelos. Así que se preguntaban en el diario económico Expansión: “ resulta llamativo que países de nuestro entorno como Francia, Grecia, Portugal, Italia o grandes potencias como EEUU y Japón ya llevan varios trimestres viendo cómo crece su consumo privado. ¿Por qué en cambio los españoles hemos preferido tener el dinero parado en el bolsillo?”(1). El asunto, evidentemente, preocupa mucho al mundo empresarial. En palabras del mismo diario: “En el consumo está la clave de la recuperación económica, porque el gasto de los hogares representa, nada más y nada menos, que 2/3 del PIB en España.”

Quien no tienen dinero no gasta y, quien tiene algo, lo ahorra. Así parece que funciona la economía deomestica española, puesto que ya en la crisis de 1993 la tasa de ahorro se elevó hasta el 16%, para después caer al 10,2% en 2007. En el tercer trimestre de 2009 (último dato disponible), superaba ya el 14%. “Esta peculiaridad nos distancia, por ejemplo, de EEUU donde tienen más tendencia al consumo y no tanto al ahorro”, explica Sara Baliño, analista de AFI en Expansión. Funcas, la Fundacion de las Cajas de Ahorros ya ha anunciado que el aumento del ahorro se mantendrá todo este año (llegando a una tasa de ahorro del 18,2%), así que las perspectivas no tranquilizan mucho al mundo empresarial.

Y en este contexto nace una campaña publicitaria sufragada por buena parte de los que nos han llevado a esta crisis, como las empresas constructoras o los bancos que han dado alegres préstamos a la locura del ladrillo. Ellos nos piden un esfuercito más. Lo decía el propio promotor de esta iniciativa, Jaime de Andrés: “Para medir el éxito del proyecto seguiremos indicadores institucionales y el seguimiento de la web. Pero también sería una señal ver cambios en determinadas posiciones en la sociedad” (Público, viernes 26 de febrero) ¿Se referirá a que salgamos de una vez a la calle a pedir que con nuestro dinero no se financie a los bancos? ¿O se refiere a que pidamos prestamos e hipotecas y nos pongamos a comprar y gastar? En la propia página web del proyecto hay una sección de “buenas noticias”, y hay dos que dan alguna pista: “Ya compramos más (en el cuarto trimestre del 2009 el gasto en consumo final de los hogares españoles pasa del -5,0% al -3,5%) y “El número de viviendas hipotecadas crece por primera vez en dos años y medio”.

Así pues, nace una campaña que intenta que el optimismo se traduzca en tarjetas de crédito ágiles, bolsillo ligero e incotinencia a la hora de pedir préstamos e hipotecas. Estoloarreglamosentretodos.org bien podría llamarse: “seoptimistaycompra.org”, “hipotecatecomosea.org”, o “gastadeunaputavez.org”.

Quizás a tí se te ocurran mejores formas de gastarse los 4 millones de euros destinados a aumentar el optimismo rentable o incluso crees que las constructoras, los bancos y las instituciones públicas que les han permitido hacer lo que han hecho son los que deberían haber sufrido (aunque fuera un poquito) la crisis.

Esto, contigo y unos cuantos optimistas, lo arreglamos.

Fuente: consumehastamorir.org, de Ecologistas en acción

Multinacionales contra los derechos humanos

Walt Disney

Explotación y abusos en empresas proveedoras
Todos conocemos a los famosos personajes de Disney, que nos han acompañado a lo largo de nuestra infancia. El ratón Mickey, creación del genial dibujante Walt Disney, hizo su aparición en 1928; el pato Donald, en 1934. En la actualidad, la Walt Disney Company es una gigantesca “corporación de la creatividad”, con parques de entretenimiento como Disneylandia, con los estudios cinematográficos Miramax y con la cadena televisiva ABCNews. Es una pena que esta compañía, que les ha dado tanta alegría a nuestras vidas, también tenga un lado oscuro.

Algunos muñecos de plástico de Disney se fabrican en Asia, en condiciones tales que uno desearía que sólo fueran parte de una película de Disney y que pronto llegara el final feliz. Lamentablemente la realidad es otra. A comienzos de 2001, un grupo de consumidores críticos de Hong Kong publicó un informe sobre los terribles abusos registrados en las plantas chinas que fabrican los productos de la Walt Disney Company (ver “Juguetes”): hasta 18 horas de trabajo por día, los 7 días de la semana, meses y meses en forma ininterrumpida. Según los datos del informe, la mayoría de las trabajadoras, algunas de no más de 16 años, recibían un sueldo de entre 38 y 63 euros mensuales. Este monto se encuentra por debajo del salario mínimo dispuesto en la ley.

En el año 2000 habían salido a la luz irregularidades similares ocurridas en otras cuatro plantas que proveen a Disney desde China. ¿Cómo reaccionó la “fábrica de sueños”?: suspendió de inmediato los pedidos en tres de las cuatro fábricas. Las operarías quedaron sin trabajo y así resultaron doblemente perjudicadas. También se conocieron casos parecidos en la isla de Macao, en otras fábricas que proveen a la compañía Disney (ver “Juguetes”). En octubre de 1998, los trabajadores de una planta proveedora de Disney en Haití intentaron organizarse sindicalmente y fueron amenazados por la fuerza por sus superiores. Al menos siete operarios resultaron despedidos por su presunta actividad gremial.

(FUENTE: Klaus Werner y Hans Weis: El Libro Negro de las Marcas, Editorial Debate, 2004)

La FAO, con los transgénicos: irresponsabilidad con los pueblos

Es grave e irresponsable el intento de FAO de legitimar los transgénicos como solución al hambre y la crisis climática en el tercer mundo, cuya expresión más reciente es la conferencia Biotecnologías agrícolas en los países en desarrollo (Guadalajara, México, 14 de marzo).

Frente a las críticas que van en aumento, los funcionarios de FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) declararon que la biotecnología es más que transgénicos y ellos sólo plantean opciones. Pero los documentos que coordinó la FAO para la conferencia no recogen cuestiones fundamentales sobre biotecnología, como el dominio de las empresas trasnacionales sobre todo el sector. Ignoran también los resultados a la vista del uso de biotecnología agrícola: la contaminación transgénica de las variedades campesinas, el aumento del uso de agrotóxicos de esos cultivos (que empeora el cambio climático) y otros impactos sobre el ambiente y la salud de los consumidores.

Si FAO hubiera querido realizar un proceso de discusión sobre opciones, no podría haber organizado una conferencia sesgada, sin la participación de los actores fundamentales, y desechando las posiciones críticas. Ahora, lo que hace la FAO es condonar la apropiación de las semillas y la cadena alimentaria del planeta que crece por parte de unas pocas trasnacionales de transgénicos, lo cual agravará el hambre y el caos climático.

Uno de los principales organizadores de la conferencia, Shivaji Pandey, por décadas funcionario del Centro Internacional del Investigación Agrícola sobre Maíz y Trigo (CIMMYT) ubicado en Texcoco, México y actualmente presidente del Grupo de Trabajo sobre Biotecnología de la FAO, contestó con una breve y aséptica nota a las preocupaciones que dirigieron a la FAO más de mil 500 organizaciones de 70 países demandando que la FAO debía llamar la atención del gobierno mexicano ante la escalada de contaminación y restablecer la moratoria, por ser centro de origen del maíz. Pandey contestó con su mantra de que la biotecnología incluye muchas tecnologías, que tienen mucho potencial y los transgénicos sí, algunos riesgos, pero que en definitiva era un problema nacional. ¿Cómo puede un funcionario de la FAO considerar el centro de origen del maíz del mundo –siendo además uno de los cuatro principales cereales bases de la alimentación de toda la humanidad– un problema nacional?

No hay en los documentos para la conferencia ninguna mención a la gravísima contaminación transgénica en centros de origen y diversidad como México. Sin embargo, los mismos funcionarios de Cibiogem que en México aprobaron de forma irresposable condonar la contaminación trasgénica pasada y aumentarla para permitir el lucro de las trasnacionales, serán ponentes en la conferencia de la FAO ¡en el tema de bioseguridad! Seguramente no mostrarán las críticas que han recibido de más de 700 científicos contra la aprobación de siembras de maíz transgénico (www.uccsnet.org).

Mientras tanto, afuera, en calles, plazas y centros de Guadalajara y otras partes del mundo, habrá una gran variedad de actividades de la sociedad civil y organizaciones campesinas para denunciar estas falacias y defender, realmente, las alternativas campesinas que necesitamos para enfrentar las crisis. Definitivamente, no incluyen transgénicos.

Silvia Ribeiro – ETC

¿Se beneficia África con la crisis?

África aumenta sus posibilidades de rédito en las inversiones a largo plazo; pero esa bonanza se va a producir a costa de la pauperización de varios sectores económicos y del empeoramiento de la calidad de vida de muchas poblaciones, lo que podría originar nuevas guerras civiles y el consiguiente deterioro de las instituciones.

Los pronósticos apocalípticos de los organismos internacionales de crédito, de hace un año, con respecto a los efectos que la crisis internacional causaría en África no se han cumplido. Tanto el FMI como el Banco Mundial predecían con cierta lógica que la ralentización del comercio mundial y de los créditos financieros iba a afectar al continente más débil.

Precisamente, el sector financiero africano, al no depender de las fluctuaciones de los capitales privados, ya que en gran medida está controlado por los Estados, pudo sobrevivir a la crisis financiera. Desde la década de los 80 los países desarrollados condicionaron gran parte de los créditos, a los países africanos, a la liberalización de los mercados y a la reforma del sector bancario.

Gracias a que esta última medida fue desoída, con algunas excepciones, hoy África cuenta con un sólido sector financiero que puede auxiliar a ciertos sectores afectados por la recesión comercial.

Si hay crisis que no se note

Por diversos motivos, las inversiones extranjeras en África crecieron un 2% en lo que va del año. El primer factor es la inercia en el crecimiento de las inversiones que viene atrayendo el continente desde el año 2000.

A pesar de la disminución de los volúmenes comerciales, la cancelación de las deudas de varios países, ya sea por condonación o por desembolso, varias economías africanas se ven provistas de más oxígeno, lo que atrae además de nuevos créditos, más inversiones.

Sin embargo, en época de crisis los capitales no están dispuestos a correr riesgos, por eso se concentran en sectores rentables y en países que no presentan grandes dificultades. De esta manera, se desarrolla sólo una parte del continente y se deja de lado otra.

Los sectores que los inversionistas consideran seguros y que aumentaron su participación son los hidrocarburos, los minerales como el oro, diamantes y coltán, dejando de lado a los productores agrícolas y ganaderos.

Los países que son más seguros para invertir son los más desarrollados, los que menos conflictos internos tienen y por supuesto los que adoptaron una economía de mercado más abierta. Estos son: Angola, Nigeria, Sudáfrica, Guinea Ecuatorial, Argelia y Libia.

Pero, no hay que perder de vista en qué condiciones se desarrollan estas inversiones. Gran parte de las empresas multinacionales se establecen en países con gobiernos corruptos, fácilmente dominables y extraen las materias primas sin declararlas para manufacturarlas y agregarles valor en los países centrales.

Cuando en el mismo país se establece otra compañía rival, ahí se exacerban los conflictos étnicos y se compran ejércitos privados, en los que también participan niños africanos, para enfrentar a los combatientes que defienden a la empresa competidora. Esto es muy común en Sudán, Congo y Chad y lo fue en Sierra Leona.

Esta facilidad para la extracción de hidrocarburos, con bajos costos, produce que los capitales que buscan enérgicamente abastecerse de gas y petróleo, aumenten la producción en África, a pesar de la caída de la cotización.

Por ejemplo, gran parte de la recuperación mundial se debe al motor productivo de China, que sigue requiriendo de enormes volúmenes de combustible para sostener sus industrias. El año pasado China invirtió US$ 100 mil millones en África. Se estima que este año, el gigante asiático va a crecer un 8%, lo que va a constituir un factor importante para que el mundo salga de la crisis.

Los países del Golfo Pérsico, con empresas de hidrocarburos experimentadas también están invirtiendo en África, por el bajo costo que supone la extracción de petróleo.

El FMI, con demasiado optimismo, sostiene que la crisis ha demostrado que África superó la época de las ayudas, situándose ahora en una posición propicia para invertir y generar ganancias. Por eso, este año duplicó sus recursos hacia este continente.

Pero, la salida de la crisis mundial, va a dejar un panorama económico más desigual en África. Va a haber producciones muy favorecidas, lo que va a provocar que las elites poderosas aumenten sus ingresos y va a hundir a otros sectores más vulnerables.

Esto podría abaratar aun más la producción y generar más desestabilización en los países que tienen guerras civiles importadas por los capitales extranjeros y por la rivalidad entre los EE.UU. y China por la extracción de hidrocarburos.

Es posible que la caída del sector agrícola estimule la venta de grandes terrenos a empresas extranjeras que se dedican a producir biocombustibles en lugar de alimentos.

Así, como sostiene el FMI, África aumenta sus posibilidades de rédito en las inversiones a largo plazo. Pero, el organismo omite que esta bonanza se va a producir a costa de la pauperización de varios sectores económicos y del empeoramiento de la calidad de vida de muchas poblaciones, lo que puede originar nuevas guerras civiles y un deterioro de las instituciones, que alimenta el círculo vicioso de la atracción de capitales sin control.

Fuente: Maximiliano Sbarbi Osuna, publicado en BAE

Multinacionales contra los derechos humanos

Bayer

Importación de materias primas desde regiones con conflictos bélicos, financiamiento de ensayos clínicos no éticos, trabas a la fabricación y comercialización de medicamentos vitales en un país en desarrollo, comercialización de peligrosos herbicidas.

Bayer es una de las empresas más grandes del mundo dentro de la industria química y farmacéutica. En 1925, Bayer se unió a otras empresas químicas para formar la IG Farben. Esta corporación colaboró con los crímenes del nazismo, por ejemplo empleando una gran cantidad de trabajadores extranjeros, prisioneros de guerra y personas sometidas a trabajos forzados; y fabricando el gas Zyklon B, para aniquilar judíos en los campos de concentración. Luego de la Segunda Guerra Mundial, la IG Farben se fragmentó en tres empresas independientes: Bayer, BASF y Hoechst. Según lo denunciado por la Coordinación contra los Peligros de Bayer, las sucesoras siguen sin brindar una indemnización adecuada a las víctimas.

A comienzos de los años ’80, la división farmacéutica de Bayer ocupó los principales titulares en los periódicos cuando se descubrió que el soborno a los médicos era una práctica cotidiana de la firma (ver “Medicamentos”).

En la década del 90, Bayer financió dos grandes ensayos clínicos en los cuales se probó el antihipertensivo llamado nitrendipina. Durante años, miles de pacientes no recibieron ningún medicamento eficaz, sino un placebo. Bayer y los médicos involucrados se arriesgaron así a que numerosos pacientes sufrieran ataques de apoplejía o infartos de miocardio (ver “Medicamentos”)

A comienzos de 2001, Bayer y otras 38 empresas de la industria farmacéutica demandaron al Gobierno sudafricano por violar el derecho de patentes. ¿Cuál era el “delito” de los sudafricanos?: en 1997 habían sancionado una ley que permitía tratar a los enfermos de SIDA con medicamentos baratos (ver Aventis).

H. C. Starck, una filial de Bayer, produce y comercializa polvos metálicos y cerámicos (entre otros, tántalo) Este metal desempeña un papel clave en la fabricación de teléfonos celulares, computadoras y otros productos de alta tecnología. Alrededor de una quinta parte de las existencias mundiales se obtienen en el Congo –por lo general en condiciones inhumanas– a partir de un mineral llamado coltan. Valiéndose en buena medida de intermediarios, la filial de Bayer compra aproximadamente la mitad del coltan congoleño. De ese modo contribuye a mantener una guerra que desde 1998 ha costado la vida a 2,5 millones de personas (ver capítulo “Petróleo”) y muestra una absoluta falta de escrúpulos.

Bayer es uno de los mayores productores de medicamentos veterinarios. Entre otros productos, comercializa el antibiótico Baytril. Ante su uso, pueden sobrevenir agentes patógenos resistentes, que en los seres humanos ya no son tratables.

En numerosos casos, los herbicidas de Bayer ocasionaron severos daños en personas o animales, sobre todo en el denominado Tercer Mundo. Por ejemplo, Baysiston3 (utilizado en el cultivo del café), Gaucho4 (para el girasol) y el peligrosísimo nematicida fenamifos (Nemacur)5.

(FUENTE: Klaus Werner y Hans Weis: El Libro Negro de las Marcas, Editorial Debate, 2004)

Multinacionales contra los derechos humanos

Agip (Grupo Eni)

Agip pertenece al Grupo Eni de Italia. Allí es el responsable de producir y comercializar los derivados del petróleo. El grupo empresarial produce más de un millón de barriles equivalentes de petróleo diarios. Entre los productores europeos de gas natural, Eni ocupa el segundo lugar. A la hora de hablar de violaciones a los derechos humanos y su relación con la industria petrolera, Agip es un clásico exponente: al igual que Shell y Elf, esta multinacional opera en el delta del Níger nigeriano, donde la industria petrolera ha tenido unaestrecha colaboración con los diversos regímenes militares que gobernaron el país hasta 1999. Aún hoy, la actividad de la corporación continúa ocasionando los más terribles daños ambientales y destruye el sustento vital a miles de familias.

Desde 1983 Agip también opera en Angola, país asolado desde hace 25 años por una guerra civil que se ha cobrado cientos de víctimas financiada por un lado con diamantes, y por el otro, con petróleo. Las organizaciones de derechos humanos acusan a la industria petrolera de cooperar con el dictador José Eduardo Dos Santos y de financiar el tráfico de armas y la corrupción estatal.

En el año 1959 se fundó AgipSudan Ltd., que opera en una red de decenas de gasolineras y que fue retransferida. Ahora Eni participa con dos de sus filiales (Snamprogetti y Saipem) en las construcciones de refinerías petroleras y oleoductos, durante las cuales hubo reiterados hechos aberrantes, perpetrados sistemáticamente por los militares sudaneses contra la población del sur del país. La industria petrolera sudanesa está acusada de colaborar con el régimen militar y de financiar el tráfico de armas.

(FUENTE: Klaus Werner y Hans Weis: El Libro Negro de las Marcas, Editorial Debate, 2004)