Queda mucho trabajo…

Desde que emergió la crisis humanitaria en el Cuerno de África, atiendo horrorizada a las noticias de los diferentes medios de comunicación digitales, y no sólo por las imágenes, que están fuera de todo código ético, sino por los comentarios racistas e ignorantes de algunas personas…

Siguiendo la cobertura informativa de la crisis desde los diferentes medios de información, no sólo se refleja la sensibilidad del medio en sí, sino también de sus lectores, gracias a la posibilidad de comentar las noticias. Y realmente, hay comentarios que erizan la piel sólo de leerlos…

Por poner algunos ejemplos, en La Vanguardia (en la noticia sobre la ampliación de la declaración de la hambruna) podemos encontrar comentarios como:

Para cuando? – Para cuando un control obligado de la natalidad, urgente en estos países. Esterilización obligatoria a partir de dos hijos con la certeza de que esos hijos van a tener un futuro y los padres también.”

Hell – Me parece aberrante esta situacion de esos niños¡¡ pero de eso a que ahora sea culpa de los occidentales ya tiene guasa¡¡¡¡ que piden responsabilidades a sus desgobiernos o que no chingen tanto¡¡¡ que los niños son una resposabilidad¡¡¡ yo tengo 40 y llevo toda la vida viendo como utilizan la pena con estos dramas¡¡¡ bastante tengo yo con luchar por sacra a los mios y mis grandes amigos los impuestos¡¡¡ ”

” fuck – era de preveer la culpa siempre del occidental¡¡¡ pero traer al mundo 15 hijos no es culpa nuestra¡¡¡”

O en la noticia de hace unos días, sobre la crisis humanitaria, podíamos leer

” BCNFRED – El problema principal de Africa es que la gente vive para hoy y no piensen en mañana. Vivé en Sur Africa y el gobernero de EEUU ha suministrado tractores, semillas y se ha enseñado a los nativos como plantar, regar y cultivar el maize para 3 años. Al final tienen que poner a lado un 10% del maize para sembrar el año siguiente. Al final de 4º año los nativos han comido todo, los tractores se ha dejando en los campos y se ha vuelto a vivir como siempre. Eso es el problema”

” reparto de culpas – La sequía será en parte culpa nuestra, pero vamos, que los niños se mueran de hambre y que haya guerra es culpa suya. Por favor! que tienen 6 hijos por mujer! Qué son? Animales?? Aquí, tan personas como ellos, si no podemos permitirnos dar una vida correcta a un hijo no lo tenemos. No debemos quitarles parte de su responsabilidad, que es mayor que la nuestra.”

En La Razón, dedican a la crisis humanitaria un escueto artículo que por el momento no ha recibido comentarios (igual, deberíamos estar agradecidos…) y en periódicos como El Mundo, ni tan siquiera es noticia…

Pero no me olvido de los periódicos de izquierdas… En El Periódico, podemos encontrar perlas de los siguientes tamaños:

” Jesus – Victor, 10:05 totalmente de acuerdo, en tu comentario, mandar ayuda solo sirve para enriquecer a los que mandan, la UNICA forma de que se acabe con esto es que las potencias entre a sangre y fuego contra los poderes establecidos allí y se pueda socorrer a la población en primera persona.”

” Mossen – Las verdaderas víctimas del hambre son los niños. No podemos estar toda la vida culpando a las multinacionales del expolio vivido en África y para compensarlo mandar toneladas de comida que sólo sirven para acallar mentes. Es necesaria de una vez por todas una educación con respecto al exceso de población, la religión, el analfabetismo y otros males sociales que son aún peores que el expolio en estos países. Los que realmente mueren son los niños, ellos son los protagonistas del hambre.”

Al menos en Público no acabas despreciando a la raza humana…

Todos estos comentarios se amparan en el anonimato, haciendo gala de ignorancia, incultura, poco altruismo y sin el mínimo atisbo de vergüenza…

NO podemos permitir que esta gente escriba insensateces de este calibre y que nadie les de ni una triste replica, que nadie de los que se le han revuelto las tripas leyendo como confunden pobreza con ignorancia, o como son capaces de acusarles de inconscientes al tener muchos hijos (que son en realidad el único mecanismo de supervivencia, ya que son más manos para el trabajo familiar de subsistencia), que sean capaces de relacionar religión musulmana con insolidaridad y que tengan la tranquilidad de decir que lo que esta pasando no sea culpa de años, decenios y centenares de años de expolio por parte de metropolis europeas, empresas transnacionales sin escrúpulos y gobiernos corruptos!!!

Si desde nuestro país hemos levantado la voz para pedir que no sea la población quien pague el pato de los ladrones internacionales porque acusamos a la población de otros países de los males que les infligen!!!

Informémonos del porque pasa lo que pasa (sobretodo ahora con la crisis de Somalia) y difundamos la información y sobretodo no nos callemos nuestra indignación delante de estos energúmenos sin complejos!!!  Comentad las noticias de los periódicos, no podemos callar!!

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“Los más pobres se quedan en Somalia para vivir o morir…”

Somalia es un país que desde 1991, se considera un estado fallido por diferentes organismos internacionales. Es decir, consideran a Somalia  un estado incapaz de controlar parte de su territorio y/o de proveer a la ciudadanía de los servicios básicos esenciales, entre los que destaca el monopolio en el uso legítimo de la fuerza y la garantía de la seguridad e integridad del individuo.

En los estados fallidos aumenta el indice de la violencia y se quiebra el imperio de la ley. El origen de un estado fallido no siempre se encuentra dentro de sus propias fronteras, muchas veces viene de fuera, aunque lo más frecuente es  que haya una combinación de ambas situaciones.

La situación de los estados fallidos sólo salta a los titulares de los medios de comunicación occidentales cuando degeneran en grandes catástrofes (hambrunas, muertes violentas, etc.). Este es el caso del estado somalí, que actualmente se ve afectado por una sequía que dura ya dos años, que ha obligado a su población a huir en busca de ayuda humanitaria.

En el país, los agricultores hace dos años que no pueden cultivar nada y el terreno está seco.  Y  los pastores nómadas no encuentran pastos para sus animales, que mueren de hambre y de sed. Los pozos se están secando, también los ríos. Tienen pocas esperanzas.

La gente en Somalia está viviendo unos momentos muy difíciles, especialmente los niños, las mujeres y los ancianos. Las personas que llegan a los campos de refugiados están malnutridos, enfermos y agotados, muchos no pueden llegar y tienen que ser enterrados por el camino. Pero en medio de tanto dolor, sigue habiendo lugar para la humanidad, hay camioneros que recogen a los a la gente que llena los bordes de la carretera, agotados y sin fuerzas y los llevan hasta los hospitales y los campos de refugiados.

Pero los campos de refugiados estan colapsados, se necesita comida, medicinas y más tiendas para dar refugio a las familias que consiguen llegar. Ayuda ahora que más lo necesitan, pero no te olvides de ellos cuando deje de ser noticia, pues  seguirán  necesitando tu ayuda.

Eduardo Galeano: “La grandeza está escondida entre gente anónima”

“Los asesinos del planeta derraman de vez en cuando alguna lágrima, para que la platea sepa que también tienen su corazoncito. Pero es puro teatro”

El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano se consagró hace casi 40 años con el libro Las venas abiertas de América Latina, la obra que el presidente venezolano, Hugo Chávez, escogió para regalarle a su homólogo estadounidense, Barack Obama. Pero la fascinación que Galeano despierta perdura hasta hoy.

¿Cómo define América Latina?

Es una tierra de encuentros de muchas diversidades: de cultura, religiones, tradiciones, y también de miedos e impotencia. Somos diversos en la esperanza y en la desesperación.

¿Cómo incide esa variedad en el presente?

En estos últimos años hay un proceso de renacimiento latinoamericano en el que estas tierras del mundo comienzan a descubrirse a sí mismas en toda su diversidad. El llamado descubrimiento de América fue, en realidad, un encubrimiento de la realidad diversa. Este es el arcoiris terrestre, que ha sido mutilado por unos cuantos siglos de racismo, de machismo y de militarismo. Nos han dejado ciegos de nosotros mismos. Es necesario recuperar la diversidad para celebrar el hecho de que somos más que lo que nos dijeron que somos.

¿Esa diversidad puede ser un impedimento para la integración?

Creo que no. Toda unidad fundada en la unanimidad es una falsa unidad que no tiene destino. La única unidad digna de fe es la unidad que existe en la diversidad y en la contradicción de sus partes. Hay una triste herencia del estalinismo y eso que llamaron socialismo real a lo largo del siglo XX que ha traicionado la esperanza de millones de personas justamente porque impuso ese criterio, el de que la unidad es la unanimidad. Se confundió así la política con la religión. Se aplicaron criterios que eran habituales en los tiempos de la Santa Inquisición, cuando toda divergencia era una herejía digna de castigo. Eso es una negación de la vida. Es una suerte de ceguera que te impide moverte porque el motor de la historia humana es la contradicción.

¿La diversidad puede establecer caminos de vida irreconciliables?

No siempre. En cualquier caso, no hay que tenerle miedo a la verdad de la vida. Hay que celebrarla, porque lo mejor que tiene la vida es su diversidad. El sistema que domina el planeta nos propone una opción muy clara. Hay que elegir, a ver si querés morirte de hambre o de aburrimiento. Yo no me quiero morir de ninguna de las dos. El sistema dominante de hoy nos impone una verdad única, una única voz, la dictadura del pensamiento único que niega la diversidad de la vida y que por lo tanto la encoge, la reduce a la casi nada. Lo mejor que el mundo tiene está en la cantidad de mundos que él alberga, y eso vale a su vez para América Latina. Lo mejor de ella es la cantidad de Américas que contiene.

Hablaba de un redescubrimiento latinomericano. ¿Un ejemplo?

Bolivia, con Evo Morales, ha redescubierto su diversidad con mucha dignidad y con el orgullo de decir: “Somos diversos, y somos indígenas. Pero no sólo indígenas. Somos diversos”. Claro que Bolivia es un país como Paraguay, y hasta cierto punto Uruguay, sometido en cierta medida al peso avasallante de los vecinos grandes, y sobre todo de Brasil, que hoy por hoy se opone a que en el Banco del Sur cada país tenga un voto.

¿Cuál es la fuerza de ese proyecto?

El Banco del Sur es la base financiera de la unidad latinoamericana, un proyecto de Chávez, por cierto. Nace como una respuesta a la dictadura financiera del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, en donde no rige el sistema de “un país, un voto”. Los votos dependen del capital invertido: tanto dinero, tantos votos, de modo que el Fondo está dirigido por cinco países, y el Banco por ocho, aunque uno se llame Mundial y el otro Internacional.

¿Se puede recuperar un funcionamiento democrático?

Es muy difícil, por la sencilla razón de que la democracia ha sido más formal que real en los procesos históricos latinoamericanos; y en las democracias, para que lo sean de verdad, no tienen que regir relaciones verticales o jerárquicas, donde hay un mandón y un mandado. Tienen que ser horizontales, solidarias, entre iguales capaces de respetarse y reconocerse, porque la verdad es que no nos conocemos. Tenemos que conocernos para empezar a reconocernos, para saber todo lo que podemos aprender del otro. Desde la conquista española hemos sido entrenados por imperios sucesivos para la ignorancia mutua, para el divorcio y el odio mutuo. La especialidad latinoamericana es la guerra de vecinos.

Brasil puede argumentar que, puesto que es más grande, debe tener más voz.

Eso parte de la base de que la grandeza coincide con lo grandote. Mi experiencia me enseñado que la grandeza no habita lo grandote. Está escondida en la gente anónima, en el día a día que parece insignificante e indigno de atención. Lo grandote suele ser muy mezquino y de alma chiquita. No quiero decir que Brasil tenga alma chiquita, pero no hay que confundir dónde está la grandeza brasileña, que reside en alguna de sus gentes peor tratadas.

¿Héroes anónimos?

En una charla me preguntaron cuál era mi héroe preferido. Yo dije: “El día que me iba al aeropuerto para iniciar este viaje tomé un taxi, y estuve conversando con el conductor. El taxista trabajaba en el taxi entre 10 y 12 horas, pero después tenía otro empleo. Dormía entre tres y cuatro horas por día para dar de comer a sus hijos. Para él no existían los domingos, ni se acordaba de qué eran”. Ese es mi héroe preferido.

Decía antes que el motor de la historia humana es la contradicción. ¿Cree que hay contradicciones dañinas?

No tiene por qué ser así. Toda contradicción es una señal de movimiento. Lo que sí hay son injusticias objetivamente dañinas. En América Latina, el abismo que separa a los que tienen de los que necesitan, a la minoría dominante de la mayoría dominada, es cada vez mayor. Esta es una región desigual en un mundo cada vez más injusto, donde los hambrientos superan los 1.000 millones de personas.

¿Observa hoy día un cambio significativo en América Latina?

Sí. Está ocurriendo algo muy lindo, que es una suerte de exorcismo colectivo de los viejos demonios. Y de algunos nuevos también. Uno de los que dejó la herencia colonial fue la cultura de la impotencia, que te mete la idea en la cabeza de que “no se puede”. Y eso vale para los países pobres y para los ricos. Porque Venezuela es un país objetivamente rico, tiene petróleo, pero tiene metido adentro ese concepto de la impotencia contra el que ahora se intenta luchar. Es difícil, porque la cultura del petróleo te entrena para comprar y no para crear.

¿Qué quiere decir?

Te entrenan con la idea de que no hay que tomarse el trabajo de crear las cosas si se las puede consumir comprando. Es la cultura de consumo, no de creación. Nace de la cultura de la impotencia, que es la peor de las herencias coloniales. Te enseña a no pensar con tu cabeza, a no sentir con tu propio corazón, y a no moverte con tus propias piernas. Te entrena para andar en silla de ruedas, para repetir ideas ajenas y para experimentar emociones que no son las tuyas.

¿Son diferentes las izquierdas de América Latina?

Hay de todo, por suerte, justamente porque somos diversos. Por eso es muy injusto generalizar, sobre todo cuando la generalización proviene de miradas ajenas, que miran juzgándote, y juzgándote te condenan. Hay un complejo de superioridad que tienen los países dominantes en el mundo, que se sienten en condiciones de obligar a los demás a rendir exámenes de la democracia, que son los grandes maestros para decidir quién es demócrata y quién no, qué procesos están bien y cuáles están mal. Y cuando esos profesores de democracia vienen a juzgarnos, a mirarnos desde afuera y a condenarnos de antemano, están ejerciendo un derecho de propiedad que es uno de los derechos más repugnantes de todos.

¿Qué diferencia hay entre los presidentes de Venezuela, Ecuador y Bolivia?

Muchas, porque son expresiones de tres países diferentes. La lista de diferencias es interminable. Pero no es tan interminable la lista de las coincidencias de países que están buscando caminos de liberación después de siglos de opresión y de negación de sí mismos. Son experiencias diferentes de tres países que deciden dejar de escupirse al espejo, dejar de odiar su propia imagen, dejarse de mirar con los ojos de los que los desprecian.

¿Qué papel cumple Brasil en esto?

Uno muy importante, pero el problema es la tentación de una palabra abominable: el liderazgo. Todos los países se atribuyen la intención de ejercerlo y esto genera relaciones contaminadas por el orden jerárquico que niega la igualdad de derechos. Yo no quiero que nadie sea mi líder. No quiero mandar ni ser mandado. No nací para obedecer. Nací para ejercer mi libertad de conciencia. No puedo aceptar la idea de que entre las personas o entre los países haya conductores o conducidos. Hay que ir hacia una sociedad de veras libre.

¿Qué opina de la reelección presidencial?

No me gusta mucho, porque implica cierto apego al poder y eso no es aconsejable en ningún ámbito. El poder en sí, aunque sea un poderito, envenena bastante el alma. Sé que hay que ejercerlo, pero sabiendo que es peligroso. El poder genera monarquías, poderes absolutos, voces que sólo escuchan sus propios ecos incapaces de escuchar otras voces.

¿De dónde procede ese intento de perpetuarse en el liderazgo?

En Europa esto lo atribuyen a la herencia del caudillismo en América Latina, al subdesarrollo, a la ignorancia, a nuestra tendencia al populismo y a la demagogia. Pero hay que asomarse a la historia de los países dominantes para ver hasta qué punto ellos han estado sometidos a la voluntad, por ejemplo, de un tipo complemente loco como Hitler. Es inverosímil: en el país más culto de Europa, millones de personas lo aclamaban. Y los líderes de ahora, ¿qué tienen que venir a enseñarnos? Uruguay tiene una democracia más antigua que la mayoría de los países europeos. Y en materia de derechos humanos, conquistó antes que Estados Unidos y que muchos países europeos la jornada laboral de ocho horas, el derecho al divorcio, y la educación gratuita y obligatoria.

¿Por qué no hay apenas relación entre América Latina y África?

Es un escándalo. Eso proviene del sistema educativo y de los medios de la comunicación. En la mayoría de países de América Latina hay una influencia africana enorme: en la cocina, el deporte, el lenguaje, el arte. Y sin embargo nosotros, de África, no sabemos nada.

¿Por qué?

Por racismo. Sabemos lo que nuestros amos de siglo en siglo han querido que supiéramos, y de nosotros ignoramos casi todo porque a ellos les convenía. Por ejemplo, no les convenía que supiéramos que aquellos esclavos que llegaron de África cargados como cosas traían sus dioses, sus culturas. De todos modos, el desvínculo con África que nació del racismo y la explotación esclava no es latinoamericano, sino de todas las Américas. Por eso me pareció digna de celebración la elección de Obama, aunque luego lo que ha hecho no me convence demasiado.

¿Qué representa Obama?

Uno de mis maestros, don Carlos Quijano, solía decir: “Todos los pecados tienen redención. Todos menos uno. Es imperdonable pecar contra la esperanza”. Con el tiempo aprendí cuánta razón tenía. Lamentablemente, Obama está pecando contra la esperanza que él mismo supo despertar, en su país y en el mundo. Aumentó los gastos de guerra, que ahora devoran la mitad de su presupuesto. ¿Defensa contra quién, en un país invadido por nadie, que ha invadido y sigue invadiendo a casi todos los demás? Y, para colmo, ese chiste de mal gusto de recibir el Nobel de la Paz pronunciando un elogio de la guerra.

¿Cuáles son, en su opinión, los miedos del siglo XXI?

El arte de narrar nació del miedo de morir. Está en Las mil y una noches. Cada noche, Sherezade iba cambiando un cuento por un nuevo día de vida. Pero también creo que el miedo de vivir es peor que el miedo de morir. Y me parece que el asunto, en este mundo y en este tiempo, es ese: el miedo de recordar, el miedo de ser, el miedo de cambiar. O sea: el miedo de vivir.

¿Ve un ejemplo de ese miedo en la Cumbre de Copenhague?

Los asesinos del planeta derraman de vez en cuando alguna lágrima, para que la platea sepa que también tienen su corazoncito. Pero es puro teatro. Bien saben que los modelos de vida de hoy, que ellos imponen, son modelos de muerte. Me pregunto a qué planeta se mudarán estos elegidos del Señor cuando terminen de exprimir la Tierra hasta la última gota.

Ana Delicado, Buenos Aires, Enero 2010

Fuente: http://www.publico.es/internacional

Testimonio de la tragedia de Haití

Nos llega el testimonio de una religiosa, la Hna Maria Inés de Mercado, que vivió en primera persona los funestos acontecimientos que ha estado sufriendo el país estos días.

Reuters / Carlos Barria

¿Por qué estaba en Haití?

Estaba en Puerto Príncipe en el momento del terremoto del pasado 12 de enero 2010. Acudí como miembro de la Junta Directiva de la CONDOR (Conferencia Dominicana de Religiosos y Religiosas).
Llevo casi 24 años en la República Dominicana, trabajando con la población pobre haitiana y dominicana que vive en nuestra zona del Municipio de Guerra; era la primera vez que iba a Haití. Pero en esta semana ya he ido dos veces.

Experiencia del sismo

A las 4:53 (hora de Haití), cuando estábamos en un receso de las exposiciones de los países, comenzó a temblar la tierra y un ruido como de tormenta se escuchaba y crecía; al principio nos movimos ligeramente hacia la zona exterior del edificio, al patio, pero cuando el temblor tomó intensidad ya no se resistía de pie, yo me agarré a un árbol para no caerme, otros se tumbaron en el suelo de grama, donde estábamos. Ruido intenso, mucho tiempo, parecía eterno, todo se tambaleaba, fueron 75 segundos de temblor y todo se desoló.
Cuando el movimiento cesó, el grito de Haití, del pueblo, se elevó unánime, lloros, lamentos, desesperación; en los alrededores, personas heridas, paredes caídas, gritos de gente atrapada.
Gracias a Dios, todos los que estábamos en el encuentro (Encuentro de religiosos CLAR Caribe) estábamos vivos!. Nos juntamos y abrazamos (Lucía, Altagracia, Demetrio y yo). Pasamos la noche en la intemperie acogiendo heridos, lavándolos con la poca agua que quedaba, consolando, escuchando, estando con ellos. Oíamos una radio haitiana de uno de los damnificados, él nos lo repetía en francés o kréole, nos decía que estaban destruidos los más importantes monumentos, que no se metieran en los edificios, pues continuaba el peligro, que venía un tsunami… Los heridos gritaban cantando su dolor, los refugiados oraban, se consolaban unos a otros, compartían. Ratos largos de silencio y cantos. Los heridos graves que se llevaron a los hospitales en la parte de atrás de las camionetas regresaron a las tres horas: en ningún hospital había sitio ni con qué atenderlos. La noche estaba estrellada, el cielo muy sereno.
Esperábamos el amanecer.
Por la mañana, un religioso misionero del sagrado corazón, el P. Pascal, decidió ver si podía sacarnos a la frontera; ya había inmensas filas para conseguir combustible. Esperamos la fila, lo logramos y recorrimos el camino sin dificultad el miércoles 13 de enero. Desde el principio se presentía una destrucción pavorosa, general, de grandes cantidades de casas; pero sólo al volver a República Dominicana y ver los canales de TV me di cuenta que era mucho más de lo que yo había visto.

Rápidamente pasamos a la acción. CONDOR se organizó para ello y salimos de nuevo hacia Haití, el mismo viernes. El sábado 16, tempranito, en una sola camioneta, cruzamos la frontera abierta de par en par, no tenía ni guardias. Al llegar a Puerto Príncipe de nuevo tocamos la realidad de mucha gente herida, sin casa, sin alimentos… en parques, patios, calles… Visitamos los lugares de destrucción y también los lugares de esperanza, donde la solidaridad
entre los mismos haitianos y de los otros pueblos del mundo está haciendo posible la sobrevivencia.
En la visita por Puerto Príncipe el sábado 16 y domingo 17 de enero constatamos que no hay logística; se percibe escasez de todo y una gran lentitud de los repartos y de los suministros a los sobrevivientes. Los barrios se ven totalmente desabastecidos. Se ve mucho movimiento de la UN (Naciones Unidas) pero sobretodo militar y oficial, no ayuda humanitaria real en las calles.

El pueblo haitiano superará este momento, porque es un pueblo fuerte y acostumbrado a la sobrevivencia, es un pueblo con una persistente esperanza. He visto un pueblo impactado por el dolor, que camina para no morir, para encontrar algo o alguien, pero un pueblo solidario y tranquilo.

Sobre los saqueos y violencia de que hablan los medios, yo les pediría que no magnifiquen ni distorsionen, que vayan a buscar la noticia en los miles de vidas que están sobreviviendo porque hay solidaridad y ayudas del mundo entero. Pido a los medios que contribuyan a levantar la esperanza de Haití y la solidaridad del mundo. Yo vi un pueblo solidario, personas que se ayudaban y organizaban entre ellas, un pueblo que sabe sufrir; los niños ni lloraban cuando les curaban las heridas, aguantaban el dolor como si fuera parte integrante de sus vidas. Los que estaban mal dejaban que la ayuda la dieron a otro que lo necesitaba más, sin protesta ni reclamo. He visto que tenían un tanque de agua potable de cinco galones para unas 100 personas refugiadas y nadie cogió agua sin pedir permiso. He visto un centro de atención médica en mitad de la calle de un barrio popular, montado con una mesa, cuatro bancos, una lona y una
tienda de campaña. Ahí algún personal de salud haitiano, aficionados, atendían de modo espontáneo las heridas de su gente. Los haitianos son un pueblo de cultura francesa, son finos y delicados en el trato, unidos por la solidaridad y la alegría del Caribe, y con una enorme capacidad de sufrir con entereza, que aprendieron de su dura
historia.
La comisión de la CONDOR volvimos a República Dominicana el domingo por la noche, ya el martes dos camionetas más con enfermeras y ayudas van saliendo…

UN HAITÍ NUEVO ES POSIBLE !!

¿Cómo podemos ayudar al pueblo de Haití?

RELACIONES NUEVAS. Promueve que se le conozca y que nos acerquemos, no desde el prejuicio o las noticias sino conociéndolos, hablando, visitando, estudiando su historia, respetando su cultura.
INFÓRMATE Y CANALIZA BIEN. Si deseas hacer ayudas, canalízalas por instituciones que sean de confianza y que hayan trabajado en Haití antes del terremoto. Los gobiernos y algunas otras instituciones, a veces, hacen más apariencia que contacto real con las personas que sufren.
TRANSMITE BUENAS NOTICIAS. Trata de ponderar todos los aspectos positivos, así ayudarás a Haití a creer en sí mismo y levantarse.
HAZTE SOLIDARIO. Da algo de ti (tiempo, trabajo, dinero, insumos), y une tus esfuerzos a otros.

[Quiero realizar un donativo para ayudar a las víctimas del terremoto en Haití]

Opiniones de una mujer del mundo árabe

Karim Hausser, periodista que trabaja para la BBC, ha hablado con Mona Shehab Tabbara, un ama de casa de 37 años nacida en Beirut, hija de un hombre de negocios de renombre en el Líbano. Mona es una mujer normal perteneciente al mundo árabe, está casada con un dentista y tiene tres hijos, dos varones y una mujer. Estudió ciencias políticas y docencia en la universidad. Actualmente se dedica a su hogar y a su taller de artesanías. Éstas son algunas de sus palabras:

“Me gustaría aclarar las diferencias entre la ley musulmana respecto de las mujeres y nuestra cultura árabe.
La ley musulmana otorga todos los derechos a la mujer. Pero desafortunadamente no existe ningún país del mundo árabe que ponga en práctica esa ley en relación a las mujeres. En cuanto a la sociedad libanesa en la cual yo vivo, la situación de la mujer mejora día a día. Con la incorporación de mujeres en el Parlamento, la discriminación por género está desapareciendo.

Las mujeres pueden trabajar o hacer lo que quieran. Eso sí, existen limitaciones propias de nuestra cultura. Por ejemplo, no vas a ver una mujer conduciendo un autobús, un camión o un taxi. Pero no recuerdo ninguna experiencia de discriminación en mi país.

Según el Islam, los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos, aunque no en todos los casos. El Corán dice: “Los creyentes, hombres y mujeres, son protectores el uno del otro” (capítulo IX, verso 71). Mientras que, en otras culturas, a lo largo de la historia la mujer siempre ha pertenecido al hombre. El Islam les da derechos a las mujeres; en cambio, en el mundo occidental hoy en día deben pelear por obtenerlos.

Yo me eduqué en una escuela y en una universidad estadounidenses. Creo que la cultura occidental está invadiendo la nuestra, conservadora, de una manera drástica. Los occidentales tienen aspectos negativos y positivos. De la educación yo rescato el aspecto positivo. Podemos integrarnos a los occidentales para aprender y educarnos. Lo negativo es que están perdiendo importantes valores morales dentro de su sociedad, como por ejemplo los lazos familiares.

En cuanto al conflicto Palestino-Israelí, creo que si Israel aplicará las normas de las Naciones Unidas para los derechos humanos sería un buen punto de partida para solución. Con la violencia, ambas partes siempre llegarán a un punto muerto. Creo, además, los dos lados debería atender a las palabras del profeta Mahoma respecto de la guerra. Creo que eso permitirá abrir una ventana. Algunas de sus enseñanzas dicen: no traiciones ni engañes; no actúes de forma desleal; no mates a niños, mujeres, ancianos y animales; no cortes ni quemes árboles.

Podéis leer el texto completo en la web de la BBC Mundo.

Curiosidades: el matrimonio en África

A pesar de la mezcla de religiones cristiana y musulmana en África, en la mayor parte del continente se celebran los matrimonios según la manera tradicional de cada grupo étnico. Cada pueblo tiene sus costumbres, y éstas están sufriendo cambios a un ritmo vertiginoso.

El matrimonio en África no debe verse únicamente como la unión individual amorosa entre dos personas, sino como una unión o refuerzo entre clanes o linajes. En muchas de las tradiciones se sigue conservando la dote, que la familia del novio deberá entregar a la familia de la novia en forma de dinero o bienes. Antiguamente, las familias solían concertar los matrimonios desde que los novios eran niños; hoy en día lo más común es que los novios y novias elijan a su cónyuge.

Es curioso como antiguamente, en el oeste africano, solían darse matrimonios entre dos mujeres. La unión convertía a una mujer de familia rica y poderosa en la pareja social de una mujer humilde, quien conseguía una seguridad económica y social ayudando a la primera en todo tipo de tareas, labores y responsabilidades familiares. La novia rica escogía a un amante masculino para la novia humilde, que sería el encargado de darles hijos, si bien no podría exigir ningún derecho sobre ellos. El hombre así también ganaba la oportunidad de procrear aunque no fuera capaz de mantener una familia. Este tipo de uniones todavía pueden encontrarse en África, si bien de forma cada vez más escasa.

La poligamia continúa siendo una práctica habitual en muchas sociedades africanas: con ella, el hombre que sea económicamente fuerte gana una gran mano de obra. Generalmente cuanto más rico sea el hombre más mujeres puede permitirse mantener, por lo que se convierte en un símbolo de prestigio social. A través de ello, las familias de las novias ganan estatus social y bienes (por la dote). De hecho, cuantas más mujeres y prestigio tenga el hombre, más prestigio ganarán también las otras esposas, y el trabajo quedará repartido entre más personas, de modo que muchas esposas ven de forma positiva que su marido pretenda enlazarse con nuevas mujeres. En muchas sociedades, además, tras cada parto la mujer ha de pasar entre uno y dos años de abstinencia, por lo que también representa una ventaja a la hora de tener descendencia.

Sin embargo, en ocasiones la poligamia es causa de celos y competitividad entre las mujeres, que chantajean al marido o ponen en contra de él a sus hermanos. Para poder mantener la convivencia, cada mujer tiene su propia casa donde vive con sus hijos, y eso enfría mucho la relación entre el marido y sus esposas e hijos. Además, las esposas jóvenes a menudo reciben peor trato que la primera esposa o las más veteranas.

Pueblos indígenas, pueblos desterrados

En la página de la ONG Survival podemos leer tristes historias de algunas personas desafortunadas, exiliadas de sus propias tierras. En el mejor de los casos, exiliadas en ellas.

Es el caso de millones de personas pertenecientes a pueblos indígenas de diversas partes del mundo, pueblos que nos suenan extraños, y sin embargo están formados por personas como nosotros, llenas de sueños,  miedos,  deseos y sentimientos.

La mayoría de estas personas están siendo asediadas por empresas que pretenden levantar explotaciones o fábricas en sus hogares. Ávidos de poder empresarial, “compran” esos terrenos sin importarles que están destruyendo las únicas opciones de vida de mucha gente, incluyendo niños y niñas que nada de esto pueden entender todavía. ¿Qué harán estos pequeños cuando el enorme monstruo de metal les amenace con sus despiadadas fauces?

El pueblo de los guaraní

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João Ripper / Survival

Los guaraní son un pueblo formado por decenas de miles de personas que vive en el corazón de Brasil, Paraguay, Bolivia y Argentina, y fue uno de los primeros en ser contactados por los europeos cuando éstos llegaron a Latinoamérica. Su número, nada desestimable, es de varias decenas de miles de personas. Una de las zonas más importantes para los guaraní fue la zona de Mato Grosso do Sul, donde llegaron a ocupar una extensión de 350.000 kilómetros cuadrados de bosque y llanura.

Entre su cultura y tradición, tiene especial relevancia la búsqueda de la “tierra sin mal”, una tierra libre de dolor y sufrimiento cuya existencia les fue revelada por sus antepasados (recordemos la bíblica “tierra prometida”). Durante siglos los guaraní han ido recorriendo enormes distancias en busca de esta tierra, y también de una tierra donde puedan hallar la paz y la dicha. Siendo un pueblo estrechamente vinculado a la vida en la naturaleza, el mayor grupo de guaraní es el de los kaiowá, que significa “pueblo del bosque”.

Pero a día de hoy no sólo no quedan tierras adecuadas a donde ellos puedan moverse; también les han robado su hogar, privatizando y vendiendo casi toda su tierra, con la finalidad de utilizarla para explotaciones industriales y agrícolas. Ahora se ven hacinados en pequeñas parcelas rodeadas de haciendas de ganado y extensos cultivos dedicados a la superproducción agrícola. Algunos se ven forzados a acampar en el borde de las carreteras y caminos. Según Survival, en este último siglo, los guaraní están sufriendo una oleada de suicidios sin precedentes. Las empresas, con su ambición sin límites, y los gobiernos con su beneplácito y su indiferencia, les han condenado a la muerte.

Para ayudar a éste y a otros pueblos, Survival nos pide a las personas que presionemos a los gobiernos para que interfieran en estos asuntos escribiendo una carta al gobierno de los países donde tienen lugar estos atropellos (Brasil, en este caso); escribiendo a las Embajadas de éstos países situadas en nuestro país, a los gobernantes de nuestros propios países o colaborando con alguna entidad u ONG que luche por los derechos de estos pueblos indígenas.

El pulso Derechos humanos – Empresas multinacionales se hace durísimo y eterno, a veces desesperanzador, pero si abandonamos, estaremos abandonando a millones de personas que no saben ni pueden defenderse. Debemos seguir aquí, buscando la fuerza colectiva y asociada, avanzando despacio y sin detenernos.