Una imagen vale más que mil palabras

 

Una vez más, Gervasio Sanchéz nos invita a visitar una de sus exposiciones fotográficas.

Esta vez se trata de una exposición antológica  que se inaugura el martes 6 de marzo a las 19,30 en Tabacalera.

 

 

La exposición está formada por más de 150 imágenes y media docena de videos con los que se recorre la vida profesional de Gervasio Sánchez desde hace más de 25 años.

Podréis contemplar un compendio de sus fotografias tomadas en los diferentes conflictos de América Latina durante los años ochenta, de los Balcanes durante la década de los noventa y de África. También algunas fotografias de sus proyectos más importantes Vidas Minadas y Desaparecidos.

Os invitamos a ver la realidad que Gervasio desvela con sus fotos y también a que  sigais su blog donde hace altavoz de las atrocidades que se viven en los países en conflicto que visita.

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Queda mucho trabajo…

Desde que emergió la crisis humanitaria en el Cuerno de África, atiendo horrorizada a las noticias de los diferentes medios de comunicación digitales, y no sólo por las imágenes, que están fuera de todo código ético, sino por los comentarios racistas e ignorantes de algunas personas…

Siguiendo la cobertura informativa de la crisis desde los diferentes medios de información, no sólo se refleja la sensibilidad del medio en sí, sino también de sus lectores, gracias a la posibilidad de comentar las noticias. Y realmente, hay comentarios que erizan la piel sólo de leerlos…

Por poner algunos ejemplos, en La Vanguardia (en la noticia sobre la ampliación de la declaración de la hambruna) podemos encontrar comentarios como:

Para cuando? – Para cuando un control obligado de la natalidad, urgente en estos países. Esterilización obligatoria a partir de dos hijos con la certeza de que esos hijos van a tener un futuro y los padres también.”

Hell – Me parece aberrante esta situacion de esos niños¡¡ pero de eso a que ahora sea culpa de los occidentales ya tiene guasa¡¡¡¡ que piden responsabilidades a sus desgobiernos o que no chingen tanto¡¡¡ que los niños son una resposabilidad¡¡¡ yo tengo 40 y llevo toda la vida viendo como utilizan la pena con estos dramas¡¡¡ bastante tengo yo con luchar por sacra a los mios y mis grandes amigos los impuestos¡¡¡ ”

” fuck – era de preveer la culpa siempre del occidental¡¡¡ pero traer al mundo 15 hijos no es culpa nuestra¡¡¡”

O en la noticia de hace unos días, sobre la crisis humanitaria, podíamos leer

” BCNFRED – El problema principal de Africa es que la gente vive para hoy y no piensen en mañana. Vivé en Sur Africa y el gobernero de EEUU ha suministrado tractores, semillas y se ha enseñado a los nativos como plantar, regar y cultivar el maize para 3 años. Al final tienen que poner a lado un 10% del maize para sembrar el año siguiente. Al final de 4º año los nativos han comido todo, los tractores se ha dejando en los campos y se ha vuelto a vivir como siempre. Eso es el problema”

” reparto de culpas – La sequía será en parte culpa nuestra, pero vamos, que los niños se mueran de hambre y que haya guerra es culpa suya. Por favor! que tienen 6 hijos por mujer! Qué son? Animales?? Aquí, tan personas como ellos, si no podemos permitirnos dar una vida correcta a un hijo no lo tenemos. No debemos quitarles parte de su responsabilidad, que es mayor que la nuestra.”

En La Razón, dedican a la crisis humanitaria un escueto artículo que por el momento no ha recibido comentarios (igual, deberíamos estar agradecidos…) y en periódicos como El Mundo, ni tan siquiera es noticia…

Pero no me olvido de los periódicos de izquierdas… En El Periódico, podemos encontrar perlas de los siguientes tamaños:

” Jesus – Victor, 10:05 totalmente de acuerdo, en tu comentario, mandar ayuda solo sirve para enriquecer a los que mandan, la UNICA forma de que se acabe con esto es que las potencias entre a sangre y fuego contra los poderes establecidos allí y se pueda socorrer a la población en primera persona.”

” Mossen – Las verdaderas víctimas del hambre son los niños. No podemos estar toda la vida culpando a las multinacionales del expolio vivido en África y para compensarlo mandar toneladas de comida que sólo sirven para acallar mentes. Es necesaria de una vez por todas una educación con respecto al exceso de población, la religión, el analfabetismo y otros males sociales que son aún peores que el expolio en estos países. Los que realmente mueren son los niños, ellos son los protagonistas del hambre.”

Al menos en Público no acabas despreciando a la raza humana…

Todos estos comentarios se amparan en el anonimato, haciendo gala de ignorancia, incultura, poco altruismo y sin el mínimo atisbo de vergüenza…

NO podemos permitir que esta gente escriba insensateces de este calibre y que nadie les de ni una triste replica, que nadie de los que se le han revuelto las tripas leyendo como confunden pobreza con ignorancia, o como son capaces de acusarles de inconscientes al tener muchos hijos (que son en realidad el único mecanismo de supervivencia, ya que son más manos para el trabajo familiar de subsistencia), que sean capaces de relacionar religión musulmana con insolidaridad y que tengan la tranquilidad de decir que lo que esta pasando no sea culpa de años, decenios y centenares de años de expolio por parte de metropolis europeas, empresas transnacionales sin escrúpulos y gobiernos corruptos!!!

Si desde nuestro país hemos levantado la voz para pedir que no sea la población quien pague el pato de los ladrones internacionales porque acusamos a la población de otros países de los males que les infligen!!!

Informémonos del porque pasa lo que pasa (sobretodo ahora con la crisis de Somalia) y difundamos la información y sobretodo no nos callemos nuestra indignación delante de estos energúmenos sin complejos!!!  Comentad las noticias de los periódicos, no podemos callar!!

La globalización y los infortunios de África Subsahariana

Cuando los europeos comenzaron a internarse en busca de los centros productores de oro y marfil, a partir del siglo XIII, en el África subsahariana, redescubrieron la práctica de la esclavitud, que estaba entonces en desuso en la Europa Católica. Esta práctica, expandida en el África subsahariana desde tiempos pre-islámicos, había experimentado un incremento con el arribo del Islam, al punto de que en el mundo islámico se traficaron, entre los años 865 y 1905 d.C., unos 18 millones de africanos negros. A partir de este “redescubrimiento”, en la segunda mitad del siglo XV, los portugueses comenzaron a comerciar esclavos a través de la costa occidental del continente (llevando primero esclavos blancos y luego bereberes hacia el reino de Ghana).

Pero la institución de la esclavitud alcanzó un cambio de magnitud y de calidad que sería definitivo para toda el África subsahariana a partir de la primera globalización. En efecto, a partir de la conquista del territorio al que se denominó América y la consecuente circunnavegación del planeta, sucedió que el “África negra” se vio afectada por necesidades de puntos del planeta muy distantes de sí. La conquista de América, en primer término, cambió el estatus de la esclavitud, ya que los europeos consideraban que los nativos de aquel continente no eran “humanos en el sentido pleno”. Al comenzar a requerir España, a inicios del siglo XVI, de esclavos africanos para sustituir la mano de obra amerindia en su colonias, la “denegación de la humanidad” fue transferida, de los amerindios, a los esclavos, que desde esa fecha y, hasta 1867, fueron embarcados hacia el Nuevo Mundo en una cifra cercana a los 10 millones.

Pedacitos de continente

El desprecio de los europeos hacia “los salvajes africanos” llevó a que éstos casi no se internaran en el interior del continente hasta mediados del siglo XIX, cuando el tráfico de esclavos ya había disminuido notablemente y las potencias europeas, necesitadas de minerales y materias primas para alimentar su revolución industrial, se fueron repartiendo el continente hasta que, en 1884, la Conferencia de Berlín dividiera África en 48 nuevos estados. Para crear este puzzle no se respetaron las culturas nativas, ni las realidades geopolíticas; pueblos enteros fueron divididos y otros, heterogéneos entre sí y a menudo enemigos ancestrales, fueron juntados, a fin de cumplir con las necesidades del nuevo tiempo histórico europeo.

El caos y desolación en el que que ha venido experimentando el África subsahariana a partir de la “descolonización” iniciada luego de la Segunda Guerra Mundial es sin duda producto de aquella repartición irresponsable, pero también de una irresponsabilidad aún mayor: pretender que sociedades de pastores y cazadores puedan adecuarse a las necesidades dictadas por las culturas europeas, insertándose en la última globalización, esa que ya no necesita de colonias sino que alienta instituciones que favorezcan el desarrollo del cada vez más avasallante capitalismo.

Estados naciones

Los primeros estados-nación de la modernidad fueron los americanos, que alcanzaron esa condición a costa del constante genocidio, por parte de sus pobladores criollos (es decir, de origen europeo), de las poblaciones nativas que no se adaptaban a las exigencias del capitalismo. Incluso entre las élites criollas, este proceso exigió, tanto en la América “sajona” como en la “latina” constantes guerras intestinas y supranacionales.

De los países del África subsahariana se ha exigido el milagro de que completen en un período brevísimo la tarea imposible de conformarse en estados-nación. Carentes de una élite “europea”, como sí ocurriera en América, se han visto en la obligación de conformar estados a partir de sociedades heterogéneas, y de asumir las exigencias de un mundo interconectado que les reclama la conducta de ciudadanos modernos y “globalizados”. Paradójicamente, les toca funcionar en un tiempo histórico que, a nivel global, abomina del genocidio y es así que, en los últimos años, hemos asistido a manifestaciones de horror por parte de países como Estados Unidos, que edificó su riqueza territorial y material a partir del exterminio sistemático de sus nativos, y de países europeos que hicieron su bienestar a partir de la explotación de esclavos y riquezas naturales de África.

Se puede observar así que, más allá del despojo y explotación que Occidente infligiera al África subsahariana durante siglos, cuyo emblema más notorio ha sido el tráfico de esclavos -que no era novedad para el continente-, el mayor mal que le ha causado ha sido uno que parece no tener remedio: haber insertado a culturas de pastores, recolectores y cazadores, de buenas a primeras, en el tiempo histórico, cada vez más exigente, de Occidente.

Fuente: Guía del Mundo, Instituto del Tercer Mundo, Uruguay

¿Se beneficia África con la crisis?

África aumenta sus posibilidades de rédito en las inversiones a largo plazo; pero esa bonanza se va a producir a costa de la pauperización de varios sectores económicos y del empeoramiento de la calidad de vida de muchas poblaciones, lo que podría originar nuevas guerras civiles y el consiguiente deterioro de las instituciones.

Los pronósticos apocalípticos de los organismos internacionales de crédito, de hace un año, con respecto a los efectos que la crisis internacional causaría en África no se han cumplido. Tanto el FMI como el Banco Mundial predecían con cierta lógica que la ralentización del comercio mundial y de los créditos financieros iba a afectar al continente más débil.

Precisamente, el sector financiero africano, al no depender de las fluctuaciones de los capitales privados, ya que en gran medida está controlado por los Estados, pudo sobrevivir a la crisis financiera. Desde la década de los 80 los países desarrollados condicionaron gran parte de los créditos, a los países africanos, a la liberalización de los mercados y a la reforma del sector bancario.

Gracias a que esta última medida fue desoída, con algunas excepciones, hoy África cuenta con un sólido sector financiero que puede auxiliar a ciertos sectores afectados por la recesión comercial.

Si hay crisis que no se note

Por diversos motivos, las inversiones extranjeras en África crecieron un 2% en lo que va del año. El primer factor es la inercia en el crecimiento de las inversiones que viene atrayendo el continente desde el año 2000.

A pesar de la disminución de los volúmenes comerciales, la cancelación de las deudas de varios países, ya sea por condonación o por desembolso, varias economías africanas se ven provistas de más oxígeno, lo que atrae además de nuevos créditos, más inversiones.

Sin embargo, en época de crisis los capitales no están dispuestos a correr riesgos, por eso se concentran en sectores rentables y en países que no presentan grandes dificultades. De esta manera, se desarrolla sólo una parte del continente y se deja de lado otra.

Los sectores que los inversionistas consideran seguros y que aumentaron su participación son los hidrocarburos, los minerales como el oro, diamantes y coltán, dejando de lado a los productores agrícolas y ganaderos.

Los países que son más seguros para invertir son los más desarrollados, los que menos conflictos internos tienen y por supuesto los que adoptaron una economía de mercado más abierta. Estos son: Angola, Nigeria, Sudáfrica, Guinea Ecuatorial, Argelia y Libia.

Pero, no hay que perder de vista en qué condiciones se desarrollan estas inversiones. Gran parte de las empresas multinacionales se establecen en países con gobiernos corruptos, fácilmente dominables y extraen las materias primas sin declararlas para manufacturarlas y agregarles valor en los países centrales.

Cuando en el mismo país se establece otra compañía rival, ahí se exacerban los conflictos étnicos y se compran ejércitos privados, en los que también participan niños africanos, para enfrentar a los combatientes que defienden a la empresa competidora. Esto es muy común en Sudán, Congo y Chad y lo fue en Sierra Leona.

Esta facilidad para la extracción de hidrocarburos, con bajos costos, produce que los capitales que buscan enérgicamente abastecerse de gas y petróleo, aumenten la producción en África, a pesar de la caída de la cotización.

Por ejemplo, gran parte de la recuperación mundial se debe al motor productivo de China, que sigue requiriendo de enormes volúmenes de combustible para sostener sus industrias. El año pasado China invirtió US$ 100 mil millones en África. Se estima que este año, el gigante asiático va a crecer un 8%, lo que va a constituir un factor importante para que el mundo salga de la crisis.

Los países del Golfo Pérsico, con empresas de hidrocarburos experimentadas también están invirtiendo en África, por el bajo costo que supone la extracción de petróleo.

El FMI, con demasiado optimismo, sostiene que la crisis ha demostrado que África superó la época de las ayudas, situándose ahora en una posición propicia para invertir y generar ganancias. Por eso, este año duplicó sus recursos hacia este continente.

Pero, la salida de la crisis mundial, va a dejar un panorama económico más desigual en África. Va a haber producciones muy favorecidas, lo que va a provocar que las elites poderosas aumenten sus ingresos y va a hundir a otros sectores más vulnerables.

Esto podría abaratar aun más la producción y generar más desestabilización en los países que tienen guerras civiles importadas por los capitales extranjeros y por la rivalidad entre los EE.UU. y China por la extracción de hidrocarburos.

Es posible que la caída del sector agrícola estimule la venta de grandes terrenos a empresas extranjeras que se dedican a producir biocombustibles en lugar de alimentos.

Así, como sostiene el FMI, África aumenta sus posibilidades de rédito en las inversiones a largo plazo. Pero, el organismo omite que esta bonanza se va a producir a costa de la pauperización de varios sectores económicos y del empeoramiento de la calidad de vida de muchas poblaciones, lo que puede originar nuevas guerras civiles y un deterioro de las instituciones, que alimenta el círculo vicioso de la atracción de capitales sin control.

Fuente: Maximiliano Sbarbi Osuna, publicado en BAE

Multinacionales contra los derechos humanos

Agip (Grupo Eni)

Agip pertenece al Grupo Eni de Italia. Allí es el responsable de producir y comercializar los derivados del petróleo. El grupo empresarial produce más de un millón de barriles equivalentes de petróleo diarios. Entre los productores europeos de gas natural, Eni ocupa el segundo lugar. A la hora de hablar de violaciones a los derechos humanos y su relación con la industria petrolera, Agip es un clásico exponente: al igual que Shell y Elf, esta multinacional opera en el delta del Níger nigeriano, donde la industria petrolera ha tenido unaestrecha colaboración con los diversos regímenes militares que gobernaron el país hasta 1999. Aún hoy, la actividad de la corporación continúa ocasionando los más terribles daños ambientales y destruye el sustento vital a miles de familias.

Desde 1983 Agip también opera en Angola, país asolado desde hace 25 años por una guerra civil que se ha cobrado cientos de víctimas financiada por un lado con diamantes, y por el otro, con petróleo. Las organizaciones de derechos humanos acusan a la industria petrolera de cooperar con el dictador José Eduardo Dos Santos y de financiar el tráfico de armas y la corrupción estatal.

En el año 1959 se fundó AgipSudan Ltd., que opera en una red de decenas de gasolineras y que fue retransferida. Ahora Eni participa con dos de sus filiales (Snamprogetti y Saipem) en las construcciones de refinerías petroleras y oleoductos, durante las cuales hubo reiterados hechos aberrantes, perpetrados sistemáticamente por los militares sudaneses contra la población del sur del país. La industria petrolera sudanesa está acusada de colaborar con el régimen militar y de financiar el tráfico de armas.

(FUENTE: Klaus Werner y Hans Weis: El Libro Negro de las Marcas, Editorial Debate, 2004)

Curiosidades: el matrimonio en África

A pesar de la mezcla de religiones cristiana y musulmana en África, en la mayor parte del continente se celebran los matrimonios según la manera tradicional de cada grupo étnico. Cada pueblo tiene sus costumbres, y éstas están sufriendo cambios a un ritmo vertiginoso.

El matrimonio en África no debe verse únicamente como la unión individual amorosa entre dos personas, sino como una unión o refuerzo entre clanes o linajes. En muchas de las tradiciones se sigue conservando la dote, que la familia del novio deberá entregar a la familia de la novia en forma de dinero o bienes. Antiguamente, las familias solían concertar los matrimonios desde que los novios eran niños; hoy en día lo más común es que los novios y novias elijan a su cónyuge.

Es curioso como antiguamente, en el oeste africano, solían darse matrimonios entre dos mujeres. La unión convertía a una mujer de familia rica y poderosa en la pareja social de una mujer humilde, quien conseguía una seguridad económica y social ayudando a la primera en todo tipo de tareas, labores y responsabilidades familiares. La novia rica escogía a un amante masculino para la novia humilde, que sería el encargado de darles hijos, si bien no podría exigir ningún derecho sobre ellos. El hombre así también ganaba la oportunidad de procrear aunque no fuera capaz de mantener una familia. Este tipo de uniones todavía pueden encontrarse en África, si bien de forma cada vez más escasa.

La poligamia continúa siendo una práctica habitual en muchas sociedades africanas: con ella, el hombre que sea económicamente fuerte gana una gran mano de obra. Generalmente cuanto más rico sea el hombre más mujeres puede permitirse mantener, por lo que se convierte en un símbolo de prestigio social. A través de ello, las familias de las novias ganan estatus social y bienes (por la dote). De hecho, cuantas más mujeres y prestigio tenga el hombre, más prestigio ganarán también las otras esposas, y el trabajo quedará repartido entre más personas, de modo que muchas esposas ven de forma positiva que su marido pretenda enlazarse con nuevas mujeres. En muchas sociedades, además, tras cada parto la mujer ha de pasar entre uno y dos años de abstinencia, por lo que también representa una ventaja a la hora de tener descendencia.

Sin embargo, en ocasiones la poligamia es causa de celos y competitividad entre las mujeres, que chantajean al marido o ponen en contra de él a sus hermanos. Para poder mantener la convivencia, cada mujer tiene su propia casa donde vive con sus hijos, y eso enfría mucho la relación entre el marido y sus esposas e hijos. Además, las esposas jóvenes a menudo reciben peor trato que la primera esposa o las más veteranas.